sábado, 27 de agosto de 2011

Fuego panamericano ilumina Museo Soumaya

Fuego panamericano ilumina Museo SoumayaEste sábado la antorcha olímpica recorrió las instalaciones de Plaza Carso, se tiene previsto que arribe al Estadio Omnilife de la Ciudad de Guadalajara, el 14 de octubre.

Continúa su recorrido la antorcha olímpica que iluminará los próximos Juegos Panamericanos que se celebrarán en Guadalajara, esta mañana la mejor jugadora de racquetbol del mundo en 2010, Paola Longoria, encendió la antorcha y la entregó al medallista olímpico de lucha Grecoromana, Daniel Aceves, quien encendió el Comité Olímpico Mexicano.

Posteriormente la antorcha olímpica que asemeja tres hojas de agave que cambian de color verde a metálico recorrió la Plaza Carso donde alumbró el Museo Soumaya.

La llama olímpico también alumbró Ciudad Universitaria, así como a Paseo de la Reforma, se tiene previsto que en su recorrido de relevos visite 38 ciudades y termine su travesía el 14 de octubre en el Estadio Omnilife de la Ciudad de Guadalajara.

Fuente: Agencias

martes, 23 de agosto de 2011

Casa Luis Barragán


© Usuario de Flickr: LrBln

La Casa Luis Barragán, diseñada por Luis Barragán y construida en 1948, es una de las obras arquitectónicas contemporáneas de mayor trascendencia en el contexto internacional. 

Es una obra que, perteneciendo al desarrollo del movimiento moderno, integra en una nueva síntesis elementos tradicionales y vernáculos, así como diversas corrientes filosóficas y artísticas de todos los tiempos. La influencia de Luis Barragán en la arquitectura mundial sigue creciendo, y su casa, conservada con fidelidad tal como la habitó su autor hasta su muerte en 1988, es uno de los sitios más visitados en la ciudad de México por los arquitectos y los conocedores de arte de todo el mundo.


© Cortesía de Casa Luis Barragán

La casa estudio de Luis Barragán se ubica en la calle de General Francisco Ramírez, en la Ciudad de México. La elección de esta pequeña calle en el antiguo barrio de Tacubaya es, por sí misma, una de las primeras declaraciones en el manifiesto de esta obra. Se habla de un barrio popular que, a pesar de las presiones del desarrollo urbano, hoy lucha por conservar algo de su carácter singular.

El barrio estaba constituido por modestas casas de pequeña escala y por la tipología tradicional de la vivienda popular colectiva en la ciudad de México: la vecindad. Complementan este contexto la cercanía de los talleres de oficios, las tiendas de abarrotes, las distribuidoras de materiales de construcción y las fondas.


© Usuario de Flickr: LrBln

En esta casa procuró desarrollar un ambiente exclusivamente de su gusto personal, incluyendo en su diseño rasgos tanto de la arquitectura popular como de los antiguos conventos de México, y a la vez una expresión de la arquitectura contemporánea. Su planta se divide en espacios muy distintos entre sí, pero manteniendo una coherencia entre el todo y sus partes.


Planta Baja

La portería, se distingue por entregar una sensación de límite entre la casa y la calle. Este pequeño acceso tiene una luz teñida por un vidrio amarillo, como manera de reinterpretar un espacio tradicional. La portería funciona como un lugar de espera y, al mismo tiempo, como un espacio donde se preparan los sentidos. Estos son puestos en un estado expectante por la acción directa de una paleta de materiales precisa, escasa en variantes, pero generosa con ellos: madera, piedra y muros encalados.


© Cortesía de Casa Luis Barragán

Por otra parte, el vestíbulo, una segunda puerta, separa la portería de la luz intensa del vestíbulo, que es elaborada por un mecanismo de reflejos. Desde el plano amarillo del exterior, la luz incide sobre una superficie dorada y se refleja después sobre los muros pintados color rosa. La experiencia cromática también puede ser leída como una secuencia complementaria. 

De esta manera el amarillo de la portería satura la pupila para recibir al color rosa que es, a su vez, preparación y catálisis, si es que abrimos una puerta más y nos asomamos hacia la ventana del comedor que tiene el fondo verde intenso y sombreado del jardín.


© Usuario de Flickr: LrBln

Ascendiendo por una rampa, tras el muro, se llega a un segundo espacio sobre el vestíbulo donde se encuentra un vestidor separado visualmente por muros que no alcanzan el techo, dándolse continuidad a toda la altura. Es un espacio fluido y moderno.


© Usuario de Flickr: LrBln

La transición hacia la estancia-biblioteca se logra con recursos que serán constantes a lo largo del recorrido. Un acento de escala, a manera de contracción, su consecuente sombra y el movimiento, nunca frontal ni directo, sino obligado a una directriz quebrada que concluye con una nueva dilatación del espacio, el aire y la luz. La fachada poniente de la casa se distingue de la impenetrable fachada hacia la calle no sólo por su proporción de vanos, sino también en su concepción como un mecanismo de diálogo de la casa con su jardín.

Este es el caso de la gran ventana en la estancia. A través de esta fachada la naturaleza tiene una constante relación con lo que sucede al exterior. Frente al jardín se encuentra la estancia. Otra vez los materiales industriales están ausentes en el diseño de los objetos cotidianos. Sólo tenemos madera maciza, piel, fibras vegetales y lanas.


© Cortesía de Casa Luis Barragán

Este espacio de doble altura, la Biblioteca, se divide en recintos conformados mediante la introducción de varios muros a media altura. Entre los dos planos blancos a media altura, se conforma un lugar de trabajo para la biblioteca donde se resguarda una mesa de madera gruesa. Este rincón de muros bajos vuelve a aparecer tangencial a un recorrido que comienza a trazarse, ahora en espiral, hasta encontrarse de frente con la célebre escalera de tablones en cantiliber.  Aquí se ha propuesto una síntesis mínima de la escalera que nace del mismo material de la puerta hacia la que se dirige, en un solo gesto plástico.


© Usuario de Flickr: LrBln

Por otra parte se encuentran el comedor y desayunador, desde el comedor se logra desprender la vegetación del suelo para añadir un color más en la composición.  En el desayunador la ventana se eleva una vez más y ya no tiene una posición frontal generosa. El jardín se presenta entonces como una fuga superior de la perspectiva, en el lugar más íntimo de la casa, donde hay que resguardar la mirada entre los muros. En la cocina, amplia y bien iluminada, el jardín aparece sólo al abrir la puerta. Los vidrios translúcidos denotan aquí una jerarquía de ventana muy distinta a las antes descritas.

La habitación de huéspedes y las otras dos habitaciones de este segundo nivel tienen como denominador común su espíritu monacal, no sólo por la economía de recursos con la que están resueltas, sino incluso por la selección del mobiliario y las texturas. En ninguna de estas habitaciones aparece, como no lo ha hecho en toda la casa, a excepción del desayunador, una luz artificial y homogénea.


© Usuario de Flickr: LrBln

En la segunda planta la vista del jardín está reservada para la habitación del arquitecto y la habitación de tarde. A estas se accede por una nueva válvula espacial, ahora amarilla, que concentra la luz de la mañana proveniente del vestíbulo hasta llevarla al interior de las recámaras.

El vestidor es un lugar al igual que el vestíbulo tiene una compleja y fluida espacialidad. El vestidor es la invitación a descubrir la terraza pasando a través de una hendidura vertical, un sólido de luz amarilla por el que apenas asoman tres escalones de madera cuyas dimensiones sugieren un ascenso meditativo, solitario.


© Cortesía de Casa Luis Barragán

Finalmente la terraza es una composición abstracta de paramentos desnudos que funcionaron como laboratorio cromático y cuya función arquitectónica es a la vez evocadora e insólita. En la terraza es donde sucede el desenlace de la compleja construcción espacial y poética de la casa.

A partir de un simple barandal de madera que permitía la vista hacia el jardín, los muros perimetrales fueron elevados hasta la completa introspección. Por otro lado, las múltiples variaciones cromáticas que se registran dejan pistas de la exploración que Barragán hace sobre la interacción del color con los espacios construidos. La búsqueda de los orígenes desde los cuales la terraza ha evolucionado se vuelve múltiple: pueden encontrarse en la tradición musulmana de habitar los techos o en esos lugares abiertos por excelencia al acontecimiento urbano y hasta en el concepto anunciado por Le Corbusier de la quinta fachada moderna.

Cortes

Arquitecto: Luis Barragán
Ubicación: Calle General Francisco Ramírez, Ciudad de México, México
Año Proyecto: 1948
Referencias: Casa Luis Barragán


Fuente: http://www.plataformaarquitectura.cl/2011/08/09/clasicos-de-arquitectura-casa-estudio-luis-barragan-luis-barragan/

lunes, 22 de agosto de 2011

Alberto Kalach: Biografía

Arquitecto mexicano nacido en el Distrito Federal. Realizó sus estudios en la Universidad Iberoamericana y en la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York. Formó parte del Taller de Arquitectura X desde 1981 hasta 2002 en sociedad con Daniel Álvarez.

Sus proyectos han sido expuestos de forma individual y colectiva como la exposición realizada por el Museo de Arte Moderno de México en 1984 sobre los Proyectos Mexicanos para la ópera de la Bastilla, así como la de la Hartell Gallery de Nueva York sobre arquitectura del paisaje en ese mismo año.

También ha sido autor de varios artículos en las principales revistas especializadas de nuestro país y varias del extranjero.

Ha tomado parte en diferentes concursos internacionales tales como el propuesto para el Proyecto del Museo de Arte Moderno de Bon, en Alemania donde obtuvo el tercer lugar en 1985.

En 1996, ganó el primer lugar en el Concurso Internacional Petrosino Park en Nueva York con la colaboración de Ricardo Regazzoni y Julio González Rojas. Ese mismo año, también ganó junto con Felipe Buendía y Moisés Miserachi el concurso para el Colegio Alemán Alexander von Humbolt, en Puebla.

Del mismo modo, ha mostrado un remarcable interés por el urbanismo, especialmente los de la Ciudad de México, por lo cual ha realizado diversos proyectos de gran escala dentro del colectivo que fundó llamado México: Ciudad Futura, donde han participado arquitectos de gran importancia como lo son Teodoro González de León, Gustavo Lipkau y José Castillo.


PREMIOS
  • 1984: 2ª, 71o París Premio acto der Kunstschule en Columbus, Indiana
  • 1985: 3o, internacional concurso para el Museo de artes modernas en Bonn, Alemania de diseño
  • 1996: 1ª, internacional concurso para el Petrosino Park, Nueva York (junto con Ricardo Regazzoni y Julio González Rojas) de diseño
  • 1996: 1ª, competencia de diseño del Colegio Alemán Alexander von Humboldt en Puebla, Puebla (junto con Felipe Buendía y Moisés Miserachi)
  • 2004: 1ª, internacional concurso para la Biblioteca José Vasconcelos (junto con Juan Palomar, Gustavo Lipkau y Tonatiuh Martínez) de diseño.