viernes, 20 de enero de 2012

Ricardo Legorreta, el arquitecto amante de la sencillez y la elegancia



Amante de la sencillez, la funcionalidad y la elegancia, así fue recordado el arquitecto mexicano Ricardo Legorreta.
 
Sus obras se basaban en su propio ideal, para hacer con ello un homenaje a la vida y a la felicidad, destacó la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Consuelo Sáizar.

Al encabezar un homenaje póstumo a ese emblemático arquitecto mexicano fallecido el pasado 30 de diciembre, Sáizar mencionó que uno de los grandes “laceres de Ricardo Legorreta fue viajar por México. Contemplar sus paisajes para después volverlos trazo, dibujo, espacio, cobijo e intenso color”.

Espacios, dijo, llenos de esa estética y esa paz que caracterizaron su obra arquitectónica.
Sáizar recordó que se encontró con Legorreta, semanas antes de su muerte, para presentarle el proyecto de remodelación del Centro Nacional de las Artes, uno de los proyectos, dijo, más queridos del arquitecto.

Conaculta tenía más planes con Legorreta. Uno de ellos la restauración de la Ciudadela, un inmueble que alberga la Biblioteca de México “José Vasconcelos”.

 “Estaba al tanto, bien informado y me pidió que lo invitara a recorrerla (la Ciudadela). Quedamos. Se atravesaron las vacaciones. Diciembre. Su ausencia…”, relató a quienes la escucharon atentos en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

Al homenaje asistieron amigos, familiares, funcionarios y especialistas en la obra de ese profesional de la creación arquitectónica y estética de Ricardo Legorreta, quien nació en la Ciudad de México el 7 de mayo de 1931.

Legorreta estudió la licenciatura en Arquitectura por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde fue profesor. De 1964 a 2011 fungió como socio fundador de Legorreta Arquitectos, actualmente Legorreta+Legorreta.

Entre sus obras destacan el Hotel Camino Real de Polanco -en colaboración con Luis Barragán-, el Tecnológico de Monterrey campus Santa Fe, y el Papalote Museo del Niño, el Conjunto y la Plaza Juárez en la Ciudad de México; el Museo de Arte Contemporáneo Marco de Monterrey, fue recordado por su capacidad en la industria por sus logros como artista, pero sobre todo como un gran amigo.